El presente y futuro de Celsia

En este segundo programa con Juan Guillermo Londoño, presidente de Celsia S. A. hasta 2015, el dirigente empresarial retoma un eslogan de la compañía que data de 1919: “Para progresar es necesario servir”.

Como lo señala el ex directivo, “la administración más que una ciencia exacta es un arte, y un arte profundamente humanístico”. Ante todo, destaca el aporte de “un grupo humano absolutamente valioso”.

El otro concepto clave para explicar el derrotero de Celsia es ‘transformación’, al cual se suman los de estrategia e integralidad. Estrategia porque “decidió un nuevo foco y en nueve años fue capaz de desinvertir todo lo de 90 años y enfocarlo en un nuevo sector eléctrico”. Integralidad porque “esta transformación ha cubierto varios estamentos de la compañía como el modelo de gobierno corporativo, con una estructura societaria simple, comprensible, y unas juntas directivas que se han venido adecuando a los cambios”, explica Londoño.

Además de la transformación total de la cultura organizacional, al pasar de ser una compañía de inversiones a una operadora del sector eléctrico, el modelo de sostenibilidad de la compañía también se ha adecuado a la nueva estrategia y foco de negocio, y dentro de ese modelo, todo lo que tiene que ver con los asuntos de la ciudadanía corporativa, y con la responsabilidad social que tiene un brazo especifico que es la Fundación Celsia y la Fundación Epsa, dirigidos al mejoramiento de la educación de los estratos 1, 2 y 3 en las zonas de la influencia de la Compañía.

Otro aspecto relevante es el modelo de gestión humana, “un modelo nuevo, vanguardista, del que nos sentimos orgullosos por haberlo adoptado”, acota Londoño. “Para nosotros era importante convertir el postulado de inversión en una compañía atractiva, para que la gente viniera a trabajar en una compañía que no tenía historia y que a la vez fuera atrayente para los inversionistas”.

Justamente, atraer nuevos inversionistas es otro logro de la Compañía. Cuando la transformación estratégica se inició, los fondos de pensiones tenían el 3 por ciento de las acciones, porcentaje que ha subido al 34 por ciento, siendo la compañía colombiana con mayor participación de los fondos de pensiones, lo cual exige un gobierno corporativo de primer orden.

“Fue una transformación con energía, vigorosa, dinámica, con toda la pasión que le hemos puesto, hecha obviamente con criterios de prudencia, con optimismo y con algo que quiero resaltar: una estrategia como tal no es suficiente para determinar el futuro de una compañía. Lo importante es la ejecución, una disciplina inquebrantable para seguir ese proceso”, aclara.

Hacia el futuro, señala Londoño, “vienen cosas importantes; por ejemplo, ser una compañía que salga del campo de las utilities a entender que es una compañía focalizada en los clientes. El modelo ya no es vender commodities de energía, sino enfocarse en la relación con el cliente; ése es un aspecto trascendental del futuro y hay que ajustar la estructura y la cultura organizacional para ello”.

Viene un proceso de crecimiento para lo cual están analizando oportunidades en Centroamérica y Suramérica con un criterio de prudencia financiera. Asimismo, viene un proceso de optimización y de nuevas tecnologías, con un mayor peso en el portafolio de las energías renovables no convencionales.

A estos cuatro frentes se le suma la incursión en nuevos negocios: “Cinco elementos que creo son los que deben gobernar el futuro de la Compañía”, concluye Londoño.

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